COMPARTINT EL LLIBRE “El número en la educación preescolar”


“El número en la educación preescolar” de Constance Kamii I

Dedicaré aquesta entrada per compartir alguns fragments del llibre que m’han semblat interessants i que poden ajudar a entendre els processos que l’infant fa per adquirir la construcció del número. Ho transcric tal i com ho llegeixo per evitar qualsevol alteració del contingut fruit de la meva interpretació.

Desitjo que us agradi...

No se puede enseñar directamente la estructura lógico-matemática del número, ya que el niño tiene que construirla por sí mismo. Sin embargo, no extraigo en ningún caso la importancia pedagógica de que la única cosa que puede hacer el maestro es sentarse con los brazos cruzados y esperar. Hay determinadas cosas que el maestro puede hacer para animar al niño a pensar activamente (a poner las cosas en relación) estimulando así el desarrollo de esta estructura mental.

... cuando un maestro pide a un niño que traiga tazas para todas las personas de la mesa, puede decir “tráeme seis tazas” o “tráeme sólo las tazas que hagan falta para todos”. Esto último es un ejemplo de lenguaje que implica una cuantificación lógica y es una petición más adecuada, porque deja al niño elegir la manera que cree mejor para realizar la tarea. Cuando pedimos al niño que traiga seis tazas, le decimos exactamente lo que tiene que hacer sin pensar.

Un bon exemple                      

… Una madre pedía a su hijo de cinco años que todos los días a la hora de la comida pusiera una servilleta en el plato de cada uno. Normalmente se sentaban cuatro personas a la mesa. Jean-Pierre sabía contar hasta 30 o más. Sin embargo, iba al armario a coger la primera servilleta y la colocaba un plato, volvía al armario a coger una segunda servilleta que colocaba en el segundo plato, y así sucesivamente, realizando un total de 4 viajes. A los cinco años 3 meses y 16 días, pensó espontáneamente en contar los platos, contó cuatro servilletas que había que sacar del armario y las distribuyó en la mesa. Actuó de esta forma durante 6 días.

El séptimo día llego un invitado y, por tanto, hubo un plato más de lo habitual. Jean-Pierre cogió cuatro servilletas como de costumbre, las distribuyó, y se dio cuenta de que un plato seguía vacío. En vez de coger una servilleta más recogió las cuatro que estaban ya en los platos y las volvió a llevar al armario. Luego comenzó todo otra vez y realizó cinco viajes para llevar a cabo la tarea.

Al día siguiente el invitado no estaba, pero Jean-Pierre continuó haciendo cuatro viajes durante cinco días más hasta que volvió a descubrir el contar. Después de utilizar este método durante diez días, dijeron a Jean- Pierre que de nuevo había un invitado. El niño distribuyó cuatro servilletas como de costumbre, pero esta vez, cuando vió el plato vacío, simplemente fue a coger la servilleta que faltaba. Al día siguiente , cuando hubo de nuevo sólo cuatro personas, contó el número de platos antes de ir a buscar el mismo número de servilletas. La llegada de un nuevo invitado no le volvió nunca más a suponer un problema después de esto.

Conocer cómo contar es una cosa. Saber hacerlo cuando encontramos un plato más es algo bastante diferente. Si se hubiera dicho a Jean-Pierre que contara los platos y las servilletas, habría aprendido a depender de los demás para saber hacerlo. Como no se le dio una instrucción precisa, tuvo la oportunidad de desarrollar su autonomía intelectual y la confianza en sí mismo.

Decir que el niño debe construir su propio conocimiento no supone que el maestro se siente y deje al niño completamente solo. Como la madre de Jean-Pierre, el maestro puede crear un ambiente en que el niño tenga un importante papel y la posibilidad de decidir por si mismo cómo asumir la responsabilidad que ha aceptado libremente.